10 August 2009

Lagos de Moreno

It's Lagos de Moreno, bitch!

En agosto son las fiestas lagostinas, y hacen una Feria. Extrañamente yo odio la Feria de León, y nunca voy, pero me importó muy poco manejar media hora de carretera para llegar a la Feria de Lagos. ¿La razón? Cualquier mujer mexicana que considere que tiene poquito conocimiento de su país sabe que todos los guapos que no hay en el DF están amontonados en los pueblitos de los Altos de Jalisco. Fluyen a borbotones, como el tequila. Además Lagos está bien bonito.


Y hacen concursos de disfraces/baile masivos en el Centro:

Son más mexicanos que un charro con influenza porcina

Y son los reyes (hasta históricamente) de los letreros chistosos.


Really, amo Lagos...

04 August 2009

Nunca me han gustado los diminutivos

(Robado flagrantemente de acá)

Una margara marcha,
un bicho-bola
mi calesa favora.

El gro escro que palpa,
que inza al pruro,
inva a que se repa el mo,
el cortocircuo
del moscova que mila,
que ima una za.

El ro fortuo
que irra al jesua de marma,
al erema erudo y al trogloda,
a la bona Afroda que orba y haba el infino,
al que en inaudo delo
acreda ga y se desca del apeto
de papafras, rabano, palmos, huma,
y voma ceba, curas,
agua-benda gratua.
Crisma-de-chorlo.

28 July 2009

"Por indecisión o por negligencia o por otras razones, no me casé, y ahora estoy solo. No me duele la soledad; bastante esfuerzo es tolerarse a uno mismo y a sus manías. Noto que estoy envejeciendo; un síntoma inequívoco es el hecho de que no me interesan o sorprenden las novedades; acaso porque advierto que nada esencialmente nuevo hay en ellas y que no pasan de ser tímidas variaciones. Cuando era joven me atraían los atardeceres, los arrabales y la desdicha; ahora, las mañanas del centro y la serenidad. Ya no juego a ser Hamlet. Me he afiliado al partido conservador y a un club de ajedrez, que suelo frecuentar como espectador, a veces distraído."

- Jorge Luis Borges

22 July 2009

Es cómo me sonríe y me ve, el modo en el que le busco la mirada y estoy pendiente. En el que lo pienso. Sonriéndome.

Nada cierto que puede serlo cada mañana, tras cada café, después de leer un párrafo cualquiera, a escondidas de cada uno de nosotros, de los demás, de todos. Debajo de una sonrisa. Puede suceder. Quiero que pase y lo freno cada vez; prefiero pensar que mañana, que una tarde con cervezas, que de repente lo decida y ya.

Aunque siempre el suspenso sea mejor.

12 July 2009

Sayulita

...o de cómo pasar unas vacaciones en tierras de perros y extranjeros


Sayulita es un pueblito chiquirrín con una misma calle que entra y sale del pueblo y le da la vuelta al kiosko; donde las calles están dominadas por los perros callejeros, donde no existen los Oxxos ni aceptan tarjetas en ningún lado. Un pueblito, vaya. Un pueblito playero donde no existe ni un sólo hotel grande, donde recorrer caminando toda la bahía toma cuarenta minutos, que como es realmente pintoresco está ya habitado básicamente por extranjeros. Y perros. Donde aprendí a no-surfear-y-si-caerme-chorromil-veces con australianos. Donde tomé mate con una uruguaya y platiqué de historia con italianos. Un pueblito donde siento que tuve mis vacaciones menos suicidas de todas, aunque en la práctica pudieron haber sido las más.

Descubrí que mi verdadera vocación es alimentar mosquitos. Los mosquitos me aman, nunca me dejaron sola. Aún están los rastros de mis noches con ellos sobre mi piel...

Como en Sayulita todo es tranquilidad, no entienden mucho de política y mejor hicieron un logo como si Zapata hablara "¡¡Campesinos de América, Uniós'n!!"

En el camión me dieron galletas con sabor a galleta. Muy poco predecible.


Ya quiero ser de la tercera edad para ir al Club de la Tercera Edad Senior Citizen Club Amigos de Corazón. Lo anhelo tanto.

Los de la basura recogen la basura exactamente igual que aquí, sólo que probablemente también pueden medio hacerlo en inglés


Kioskito de la Placita

Lo más mexicano: Un ñor panzón con un zarape verdiblancorojo, una botella de tequila en la mano, un sombrerazo gigante, los ojos vacíos, dándo las gracias a los extranjeros con un gesto de la mano... Yo los veo todos los días en la calle; ¿Qué no somos todos así?

Manchitas Asquerosas y yo pasamos juntos TODA-LA-NOCHE cuando desperté ya se había ido y me encontré a mi misma desconsolada.


Y ahora, fotos clichescas y vacacionales, sólo porque ahora soy la mujer más relajada del mundo:










07 July 2009

Y así nos vamos
bajo el ala del sombrero;
como el ligero,
vagabundo
vuelo de un gorrión.
Y así nos vamos
sin razón ni despedida.
Como el mar es esta vida,
y como un barco el corazón.

06 July 2009

La ciudad y el absurdo X

El camión de los mugrosos lindos deseos del día del Padre.


En el trabajo ya usamos tantas palabras, tantas letras, que nos damos el lujo de tirarlas. Yo todavía guardo algunas, por si llegara a utilizarlas en algún punto de la vida.


Mi guapo nuevo novio. Como es el más guapo del mundo, se me olvida traerlo a casa todo el tiempo.

24 June 2009

Quería que quedara registro.

Quería poder volver algún día sobre sus pasos y saber que podía ser así de feliz; y que quizá ese recuerdo como tantos otros que había tenido le salvaran un día. Que le salvaran de ella misma. No cabía en sí. No le cabían en el cuerpo las ganas que tenía de querer. De quererlo. De hacérselo saber. Quería decirle que sonreía por las mañanas y que comía manzanas, tomaba coca cola y se veía en el espejo pensando en él; quería decírselo todo, quería decírselo todo el tiempo y no podía pensarse haciéndolo sin sentirse estúpida y acosadora, sin sentir que invadía espacios que no le pertenecían.

Y entonces mejor le decía sólo a veces, muy escueto y sencillo, quedito que lo quería y que lo extrañaba. Que quería estar con él.

22 June 2009

Senectud

Alguna vez me paré un jueves en la tarde en el kiosko del Centro Histórico aquí, a bailar danzón (porque amo el danzón) con un viejito que me pidió que me casara con él, y es que tengo imán.

Tengo imán para los freaks y los viejillos raboverdes...

Recién vino acá un gran viejillo del arte a hablar poco comprensiblemente en público y a cobrar por eso y totalmente me amó, sólo por preguntarle si quería agua mineral o café y por picarle con mi dedito santo a las flechas en la computadora para cambiar las diapositivas de su presentación. Así de absolutamente arrolladora soy.

Me regaló tres de sus libros y me los dedicó todos (uno, de hecho, me lo dedicó doblemente), me invitó un café. Me hizo ir a la Feria del Libro a que me chutara de nuevo sus palabras incomprensibles a cambio de una firma en unos papeles que tenía que entregar y todavía fue y compró uno de sus propios libros ahí, para regalármelo. Cosita.

Yo mientras tanto, bloqueaba todo lo que sucedía, buscando caritas en los accesorios cromados, adentro de un baño.



Meh


Uh!

Blargh...


Tui!


El gran problema de los rucos raboverdes es que, pues qué quieren, dan mucho asco. El gran problema de los libros que los rucos raboverdes te regalan es que leerlos hace que te des asco tú mismo. Es un problema mucho mayor si los libros de hecho son buenos.


Bonus que nomásnahquever: El cactus más triste del mundo

13 June 2009

Esta es la historia espantosa,
la aventura dolorosa
de un juerguista,
tremendista.
Un artista del mamarse hasta perder la vista.

09 June 2009

La ciudad y el absurdo IX

Uno luego no se lo cree, pero acá los tránsitos son mucho más listos de lo que normalmente se pensaría. A mí hace mucho que no me multan (y qué bueno porque si lo hicieran se darían cuenta de que mi licencia hace como año y medio que está vencida), y es que he sido víctima de un método pavloviano con el que nos quieren enseñar a manejar reponsablemente en ésta ciudad.

Hace no mucho instalaron unas patrullas de cartón en tramos de algunas vías "rápidas" donde de repente había chance de descolgarse manejando. El truco era que las patrullas de cartón a la orilla del camino sí tenían torreta, y las dejaban encendidas todo el día (y la noche). Todo mundo que las veía de lejos le bajaba a la velocidad porque normalmente a la orilla del camino sólo se ponen los tránsitos cuando traen radar. Y terminábamos siempre manejando a la velocidad que es la que ahí en los letreros decía que teníamos que manejar. No tengo fotos de eso (porque, obviously, iba rápido y luego le bajaba a la velocidad) pero en cuanto consiga una, me sentiré con la imperiosa necesidad de publicarla. Pero también uno desarrollaba después de unos días inmunidad a ésto. Sobre todo si eran trayectos que se recorren diario.

Lo que sucedía también es que todos nosotros, transgresores del reglamento vial hacíamos, era ignorar a las patrullas de la policía, porque no te pueden multar, y portarnos bien durante el tramo en el que nos encontrábamos con una patrulla de tránsito, porque eran diferentes con el diseño y los colores. Entonces lo que hicieron fué unificar los colores de todas las patrullas y ahora uno no sabe si es policía o tránsito y tiendes a portarte también poquito mejor.

Muchas veces circulaban las patrullas con la torreta apagada (para, oh, sorprendernos in fraganti) pero también se alcanza a distinguir por el retrovisor esa cosota de torreta encima del techo de un coche. Entonces consiguieron unas nuevas y más bonitas y de una altura ridículamente pequeña, que también hace que uno maneje... digámoslo así... más responsablemente.

Hoy justo manejaba por una de las vías rápidas y descubrí un nuevo método. Como las patrullas de cartón, después de un buen tiempo ya no engañan a nadie, lo que hacen ahora es dejar una patrulla de verdat en la orilla del boulevard, pero vacía. Sin tránsitos. Sin radar. Yo creo que en una de esas hasta sin motor. Y todos nos portamos bien cuando pasamos por ahí.


Ya no sé que me dá mas miedo, si nuestra idea de transgresión a lo idiota o cómo los tránsitos nos encuentran siempre el modo, aunque sea el más absurdo del mundo y que por lo absurdo termine siendo funcional.

¿Será por eso que las multas son tan excesivamente caras aquí? ¿Por todo el trabajo intelectual que representan?


Y bueno, nunca he sido de celebrar los cumpleaños de mi blog ni nada porque la verdad me parece muy tonto, pero ésta es mi entrada 100. Yei. I guess...

06 June 2009

Dopey


Dopey era el nombre de mi viejo celular que la semana pasada sufrió un ataque y murió. Yo lo amaba. Y muy a pesar de que mi nuevo cel ahora es más bonito y es nuevo y funciona y todo eso, no puedo dejar de extrañarlo y he decidido rendirle un homenaje con fotos tomadas desde él, que por algún motivo nunca llegaron a ser publicadas (muchas las había dado por perdidas cuando mi compu anterior murió, porque al parecer eso es lo que le gusta a mis aparatos; morir, pero han vuelto y merecen su espacio)


El trajeado chopper y coqueteador por el boulevard.

¡Ayyy, ternuritas! ¡Dibujaron los perritos!


Así se veía mi oficina anterior (una de muchas, dentro del mismo lugar donde trabajo) cuando eramos judíos errantes de los escritorios y peleabamos por centímetros cuadrados de mesa para poder trabajar.
Nótese: Mis lentes, mis audífonos para no molestar a mis compañeritos, mi hermosa taza que era como beberme los jugos de Minnie, mi crema para las manos porque el jabón de la oficina es horrendo, mi café y mi sustituto-de-crema-para-café-light y demás, porque no nos daban ni café (todavía no nos dan), y mi vieja compu muerta. Snif. Los viejos tiempos.



Mucho antes de que imaginaramos con felicidad los días de influenza, éste ser me presumía sus máscaras rusas de guerra que huelen a liga con la que le aprietan el popote a los refrescos de bolsita

Nubes cuadradas y con huecos rumbo hacia mi Alma Mater



Foto que valdría millones si estuviera nítida: Juan Camilo Mouriño con unas reinas de algo. En Dolores Hidalgo, dando el grito.


Los bola-de-unicel, y el día de su invasión en el trabajo

Gym con mala publicidad. Yo no me inscribiría si termino con ésa forma.

De cuando recién me hice mi segundo tatuaje junto al primero. Adivinen cuál es el segundo y cuál es el primero y dónde están.



The cellphone is dead. Long live the cellphone.