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02 May 2010

Jalpa de Cánovas

Buscar de donde venimos, rastrear orígenes, es algo que hacemos todos, todo el tiempo. Casi siempre de manera no conciente. Los trayectos explican lo que somos ahora.

Ayer recién me di cuenta que una parte desconocida y vieja de mí hay que rastrearla desde Jalpa de Cánovas, municipio de San Pedro Piedra Gorda (Purísima de Bustos).

09 April 2010

Sayulita II

He viajado mucho. Lo digo sin afán presuntuoso. He viajado casi nada en comparación con tanta gente, y aún así siento que he viajado mucho.

Viajé de huida, de olvido, de distracción. Lo he hecho intencionalmente, con planes preparados, presupuestos anchos y estrechos. Por corto impulso y quizá sólo para disfrutar el trayecto; he viajado siendo una tonta y pretendiendo tontamente que soy una viajera experta. Viajé en temporadas altas y bajas. En fines de semana cualquiera. En puentes institucionales. Caminé sola por algún país desconocido, caminé con alguien a quien amaba, caminé con amigos, con familia; en lugares donde te sirve conocer idiomas y en lugares donde sólo sirven las sonrisas, y donde estuve fui siempre bien recibida, aunque la gente no es maravillosa en general -la gente es gente- siempre me dieron algo memorable, algo hermoso.

A los lugares no se vuelve nunca. A veces uno no quiere regresar; habrá sido un viaje demasiado bueno para superar, demasiado malo para repetir, muy poco importante como para ponerlo en punto de comparación. Otras veces uno vuelve, como esa vieja idea de quien no se baña jamás en el mismo río -que en todas las culturas es la imagen del transcurso- cuando todo se volvió otro.

Yo volví al Sayulita físico al que hace casi un año fui. Traje tanto de regreso que no cabíamos en el auto.

04 March 2010

Coincidencias

Una de mis mejores amigas y yo nos decimos puta, con un cariño que no creo que exprese ninguna otra palabra. Nos decimos, de hecho, mi puta, porque es ya una cosa de pertenencia. Nos conocimos hace no demasiado, pero parece que hubiéramos estado juntas la vida entera, quizás porque nos conocimos en momentos raros de nuestras vidas, y quién sabe si desde entonces o por eso tuvimos siempre una conexión inexplicable: pasamos por periodos similares y simultáneos, aún hoy que no estamos mucho tiempo juntas.

Fuimos la peor de las compañías para la otra mientras estuvimos las dos deprimidas, incomprendidas, inconsolables y nos tomábamos el Jack Daniels como agua de jamaica; casi en bolsita. Contentas no cabíamos por las calles o en los coches o en las sillas de los bares donde nos sentábamos a chocar cervezas y cambiar sonrisas una con otra, historias casi iguales y risitas de complicidad duplicadas por los buenos tiempos aquí y allá.

Nos solemos extrañar en los mismos momentos y nuestros exes tienden a reaparecer (los exes siempre reaparecen) por las mismas fechas. A saber si ellos dos se llegarían a caer bien si se conocieran, lo cierto es que cuando menos nos ponían a sufrir por las mismas razones y con los mismos estúpidos motivos. Y no nos quedaba más refugio que las explicaciones de la otra, que sonaban por demás lógicas.

A su papá diabético le tuvieron que amputar un dedo del pie igual que a mi abuelita diabética.

Hace poco me contó que se había vuelto a ver con su ex, el de mil años, el de la relación que parece que no acaba nunca. El de las historias constantes lindas y tristes y feas, pero como referencia siempre. Como historia siempre.

Y tengo una puta curiosidad de saber como le está yendo con eso.

29 January 2010

Ya no odio la feria [(tanto) creo]

El año pasado estuve haciendo cosas, escuchando música y yendo a lugares que en algún momento de mi vida odié y por algún extraño motivo pude encontrarle la chistosidad (¿chistosismo?) y generalmente me la pasé bien. Hasta que la semana pasada me dijeron "Vamos a la Feria" y titubeé así, muchísimo. Y luego fuí: ví muchos animalitos y me subí a uno de esos juegos en los que pagas por un par de minutos de sufrimiento, compré triquecitos varios y me comí unos de esos huaraches que a todo mundo le hacen daño menos a mí y a mi casi inexpugnable aparato digestivo. Es que soy bien cultural, yo.

Y bueno, la Feria sigue teniendo todo lo que odio: congestionamiento vial, multitud apestosa y empujona, olor a fritanga, niños chillones a cada paso, coca light a precios estratosféricos y n-mil etcéteras, pero ese día yo andaba de buenitas y con gente linda y todo estuvo bien.

Tiro al blaco (sin n) sport (sin nada deportivo)

Descubrí donde estaban todos los ponies que nunca tuve en mi infancia; bien aburridos amarrados en un carrusel de carne y hueso. Cositos.

Restricción más extraña del mundo

Vaquitas que se aman y se miran a los ojos. Vargas Llosa decía que enamorarse como un becerro es el único modo válido de enamorarse. Seguro también anduvo en la Feria.

¿Habrá toros pelichivo? ¿Gatos peliperro? ¿Caballos pelivaca?

Ahora; yo nunca he ido al muy famoso Palenque de la Feria... ¿Ya va siendo tiempo, o me espero a ver si el siguiente año ando más de buenitas?

22 December 2009

Guadalajara IV

Extraño mucho Buenos Aires, de un modo que podría considerarse bastante tonto, porque ni siquiera estuve tanto-tanto tiempo allá, así que viajo casi nomás por la sensación del viaje. Luego, gratamente, me dí cuenta que a pesar pensarlo al inicio como viajar por viajar, regresas enriquecida (y adolorida de todos lados). Son las personas las que te hacen sentir todo eso, no me cabe duda.

Bueno si me cabría, porque soy muy alta y así. Sólo no quiero que la haya.


07 December 2009

Buenos Aires

Después de sobrevivir a la chamuya porteña con daños menores, ésto es lo que de mis recuerdos (que por ahora son mucho más amplios e infinitamente felices, ya después, muy a mi pesar, se me irán desdibujando un poco) me digno a mostrar, sólo porque ando de generosa y así; aunque es mentiroso todo ésto, los mejores recuerdos tienen mucho más que ver con las personas. Casi nada con la foto bonita.

Escuché por ahí que los escritores realmente escriben para tener aquello que en la realidad no lograrán conseguir jamás. Leemos literatura por los mismos motivos, porque la literatura aumenta nuestras vidas y sobre todo llena los vacíos que con el tiempo vamos dejando que crezcan en ellas. Pensé al escucharlo que quizá yo viajo por eso: para escapar de la vida chiquita que nos vamos haciendo todos sin querer, para sólo descubrir que yo misma, que mis problemas, mis amores, mi jefa-loca-malaonda, pueden ser (y son) todo minucias en comparación con el tamaño del mundo; que nada realmente importa tanto.


16 November 2009

27 October 2009

12 July 2009

Sayulita

...o de cómo pasar unas vacaciones en tierras de perros y extranjeros


Sayulita es un pueblito chiquirrín con una misma calle que entra y sale del pueblo y le da la vuelta al kiosko; donde las calles están dominadas por los perros callejeros, donde no existen los Oxxos ni aceptan tarjetas en ningún lado. Un pueblito, vaya. Un pueblito playero donde no existe ni un sólo hotel grande, donde recorrer caminando toda la bahía toma cuarenta minutos, que como es realmente pintoresco está ya habitado básicamente por extranjeros. Y perros. Donde aprendí a no-surfear-y-si-caerme-chorromil-veces con australianos. Donde tomé mate con una uruguaya y platiqué de historia con italianos. Un pueblito donde siento que tuve mis vacaciones menos suicidas de todas, aunque en la práctica pudieron haber sido las más.

Descubrí que mi verdadera vocación es alimentar mosquitos. Los mosquitos me aman, nunca me dejaron sola. Aún están los rastros de mis noches con ellos sobre mi piel...

Como en Sayulita todo es tranquilidad, no entienden mucho de política y mejor hicieron un logo como si Zapata hablara "¡¡Campesinos de América, Uniós'n!!"

En el camión me dieron galletas con sabor a galleta. Muy poco predecible.


Ya quiero ser de la tercera edad para ir al Club de la Tercera Edad Senior Citizen Club Amigos de Corazón. Lo anhelo tanto.

Los de la basura recogen la basura exactamente igual que aquí, sólo que probablemente también pueden medio hacerlo en inglés


Kioskito de la Placita

Lo más mexicano: Un ñor panzón con un zarape verdiblancorojo, una botella de tequila en la mano, un sombrerazo gigante, los ojos vacíos, dándo las gracias a los extranjeros con un gesto de la mano... Yo los veo todos los días en la calle; ¿Qué no somos todos así?

Manchitas Asquerosas y yo pasamos juntos TODA-LA-NOCHE cuando desperté ya se había ido y me encontré a mi misma desconsolada.


Y ahora, fotos clichescas y vacacionales, sólo porque ahora soy la mujer más relajada del mundo: