09 June 2009

La ciudad y el absurdo IX

Uno luego no se lo cree, pero acá los tránsitos son mucho más listos de lo que normalmente se pensaría. A mí hace mucho que no me multan (y qué bueno porque si lo hicieran se darían cuenta de que mi licencia hace como año y medio que está vencida), y es que he sido víctima de un método pavloviano con el que nos quieren enseñar a manejar reponsablemente en ésta ciudad.

Hace no mucho instalaron unas patrullas de cartón en tramos de algunas vías "rápidas" donde de repente había chance de descolgarse manejando. El truco era que las patrullas de cartón a la orilla del camino sí tenían torreta, y las dejaban encendidas todo el día (y la noche). Todo mundo que las veía de lejos le bajaba a la velocidad porque normalmente a la orilla del camino sólo se ponen los tránsitos cuando traen radar. Y terminábamos siempre manejando a la velocidad que es la que ahí en los letreros decía que teníamos que manejar. No tengo fotos de eso (porque, obviously, iba rápido y luego le bajaba a la velocidad) pero en cuanto consiga una, me sentiré con la imperiosa necesidad de publicarla. Pero también uno desarrollaba después de unos días inmunidad a ésto. Sobre todo si eran trayectos que se recorren diario.

Lo que sucedía también es que todos nosotros, transgresores del reglamento vial hacíamos, era ignorar a las patrullas de la policía, porque no te pueden multar, y portarnos bien durante el tramo en el que nos encontrábamos con una patrulla de tránsito, porque eran diferentes con el diseño y los colores. Entonces lo que hicieron fué unificar los colores de todas las patrullas y ahora uno no sabe si es policía o tránsito y tiendes a portarte también poquito mejor.

Muchas veces circulaban las patrullas con la torreta apagada (para, oh, sorprendernos in fraganti) pero también se alcanza a distinguir por el retrovisor esa cosota de torreta encima del techo de un coche. Entonces consiguieron unas nuevas y más bonitas y de una altura ridículamente pequeña, que también hace que uno maneje... digámoslo así... más responsablemente.

Hoy justo manejaba por una de las vías rápidas y descubrí un nuevo método. Como las patrullas de cartón, después de un buen tiempo ya no engañan a nadie, lo que hacen ahora es dejar una patrulla de verdat en la orilla del boulevard, pero vacía. Sin tránsitos. Sin radar. Yo creo que en una de esas hasta sin motor. Y todos nos portamos bien cuando pasamos por ahí.


Ya no sé que me dá mas miedo, si nuestra idea de transgresión a lo idiota o cómo los tránsitos nos encuentran siempre el modo, aunque sea el más absurdo del mundo y que por lo absurdo termine siendo funcional.

¿Será por eso que las multas son tan excesivamente caras aquí? ¿Por todo el trabajo intelectual que representan?


Y bueno, nunca he sido de celebrar los cumpleaños de mi blog ni nada porque la verdad me parece muy tonto, pero ésta es mi entrada 100. Yei. I guess...

06 June 2009

Dopey


Dopey era el nombre de mi viejo celular que la semana pasada sufrió un ataque y murió. Yo lo amaba. Y muy a pesar de que mi nuevo cel ahora es más bonito y es nuevo y funciona y todo eso, no puedo dejar de extrañarlo y he decidido rendirle un homenaje con fotos tomadas desde él, que por algún motivo nunca llegaron a ser publicadas (muchas las había dado por perdidas cuando mi compu anterior murió, porque al parecer eso es lo que le gusta a mis aparatos; morir, pero han vuelto y merecen su espacio)


El trajeado chopper y coqueteador por el boulevard.

¡Ayyy, ternuritas! ¡Dibujaron los perritos!


Así se veía mi oficina anterior (una de muchas, dentro del mismo lugar donde trabajo) cuando eramos judíos errantes de los escritorios y peleabamos por centímetros cuadrados de mesa para poder trabajar.
Nótese: Mis lentes, mis audífonos para no molestar a mis compañeritos, mi hermosa taza que era como beberme los jugos de Minnie, mi crema para las manos porque el jabón de la oficina es horrendo, mi café y mi sustituto-de-crema-para-café-light y demás, porque no nos daban ni café (todavía no nos dan), y mi vieja compu muerta. Snif. Los viejos tiempos.



Mucho antes de que imaginaramos con felicidad los días de influenza, éste ser me presumía sus máscaras rusas de guerra que huelen a liga con la que le aprietan el popote a los refrescos de bolsita

Nubes cuadradas y con huecos rumbo hacia mi Alma Mater



Foto que valdría millones si estuviera nítida: Juan Camilo Mouriño con unas reinas de algo. En Dolores Hidalgo, dando el grito.


Los bola-de-unicel, y el día de su invasión en el trabajo

Gym con mala publicidad. Yo no me inscribiría si termino con ésa forma.

De cuando recién me hice mi segundo tatuaje junto al primero. Adivinen cuál es el segundo y cuál es el primero y dónde están.



The cellphone is dead. Long live the cellphone.

25 May 2009

“Al pensar ahora en ese momento, me tienta utilizar el lenguaje tradicional del amor. Deseo hablar con metáforas de calor, de fuego, de barreras que se derriten ante pasiones irresistibles. Soy conciente de lo ampulosos que pueden sonar estos términos, pero al final creo que son exactos. Todo había cambiado para mi, y palabras que nunca había comprendido, súbitamente empezaron a tener sentido. Aquello fue una revelación y cuando finalmente tuve tiempo de absorberla, me pregunté cómo había podido vivir tanto tiempo sin aprender aquella sencilla verdad.”

- Paul Auster

23 May 2009

No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

- Mario Benedetti

Ésto es, obviously, en el marco de que Benedetti se murió

21 May 2009

El Señor

Muy esporádicamente me paro en el McDonald´s que está a dos cuadras de aquí para ordenarme un fabuloso combo de comida chatarra a un precio y velocidad aceptables para las 2 de la tarde, muy a pesar de que los McDonald’s me hacen sentir tonta: con sus charolas brillantes y mesas tan plastificadas como la comida, donde uno nunca cabe bien y no se está agusto. Cuando busco con la mirada un lugar donde sentarme, siempre me tropiezo con un señor de poco pelo, lentes de diseñador (para el adulto contemporáneo), pantalón de gabardina y camisas de manga corta, que se sienta en la misma mesa justo entre la sección de niños y la de grandes. Suficientemente lejos de los juegos como para que los niños no le molesten, y suficientemente lejos también de las filas y las conversaciones de adolescentes y adultos que da la impresión de que juzga sosas.

Apretando con una mano un vaso grande de café, como para evitar que se le escape y con una Mont Blanc en la otra se sienta a resolver los crucigramas del periódico del día. No lo he visto nunca dar un sorbo a su café, ni levantar la mirada del periódico y tampoco lo he visto preguntar a nadie acerca de alguna palabra de origen árabe, de 6 letras que nombra a un almacén o depósito de agua. No conozco su voz. Cuando yo llego lo encuentro ya instalado y siempre me voy antes que él.

Ayer me senté en la mesa de al lado. Por mera curiosidad. Después de acomodar una palabra en sus cuadritos, levantó la mirada y dejó que se le perdiera en la calle, a través de la ventana; tristísima. Suspiró y volvió al crucigrama.

Se me ocurrió que con la rotación de personal que hay en los McDonald’s, si el señor decidiera un día ya no hacer sus crucigramas ahí, si de repente le gustara más el Italian Coffee de la otra esquina o si se muriera, muy pocos recordarían al personaje solitario que todos los días se sentaba en la misma mesa. Con mi mala memoria y las pocas veces que me paro yo por ahí, probablemente me sucedería lo mismo.

Seguramente es por eso que le escribo un texto, que no hará más triste su mirada ni le sacará una sonrisa, porque nunca lo leerá.

13 May 2009

DF II

Título alternativo: "Había olvidado cuánto odio el DF"

Hace mucho tiempo que mis visitas al DF eran todo restaurantitos de Polanco y bares de la Condesa, y en aquella época me agradaba pensar en un par de días de visita allá. Después cambian las cosas y tal; y ahora yo tengo intentos de vacaciones suicidas a la primera provocación de más de un día libre de trabajo consecutivo, así que me fuí al DF. A sufrir, básicamente, que no creo que se pueda hacer otra cosa allá, y es que de verdad todo es tan feo, que no entiendo como logra tanta gente vivir ahí. Además no han mejorado ni poquito desde la última vez que fuí: la ciudad sigue siendo mayormente horrenda y sucia, el cielo sigue siendo super gris y con toda la densidad poblacional que tienen, la taza de hombres guapos es una burla. Entre tanta gente tendría que haber miles de guapos. ¿Dónde están? Nunca los ví. El metro sigue siendo una pesadilla móvil y el tiempo que te tardas en llegar a cualquier lado es absurdamente mayor al que estás en el lado al que tenías que llegar.

Ésta vez además fuí a comer caldo de gallina a la UNAM y fué lo único que me gustó de la UNAM. Y luego decidimos que la mejor idea de como pasar el día era pedir instrucciones a los chilangos para que nos hicieran llegar siempre a lugares a los que no queríamos/necesitábamos llegar. Yo quería comprar un regalo de prestigio, ya saben, para que no cupiera duda de que había estado en el DF y encontré el mejor lugar (yo solita, sin indicaciones engañosas de ningún chilango)

Obviamente, me bastaba con que los regalos fueran la mitad de prestigiosos que el letrero.

Luego pensé que quizá los regalos no me cabían en la maleta, y también dí con el lugar ideal. Ah, éstos chilangos de verdad lo preveén todo. Hasta los nada chistosos juegos de palabras.

Si luego uno tiene antojo de pelucas feas, en maniquíes (¿Se llaman maniquíes aunque nomás sea la cabeza?) que dan miedo, también se pueden conseguir. No sin antes vagabundear sin sentido gracias a super erróneas indicaciones.

Entré también a un lugar que hubiera sido el paraíso. Hace unos 7 u 8 años, cuando recién descubría bazares y compraba cosas que creía baratas aunque no lo eran tanto. Hoy éstos lugares son básicamente sinónimo de cansancio.

Lo único bueno es que tienen muchos libros de la muy-difícil-de-conseguir editorial Alfaragua.
Ésta editorial entrega un premio Alfaragua cada año, y le publica a muy conocidos autores como Cralos Fnuetse, Jvaier Mraisa y Jeso Samarago... por mencionar sólo algunos.


En uno de los muchos trayectos, una de mis mejores amigas (bien leonesa pero que no quiere aceptarlo porque ahora vive en Guadalajara y dice que ama el DF) y yo discutíamos acerca de lo horrendo que es el DF y su argumento era que el DF tenía "algo" que no tenían otras ciudades. Y le doy toda la razón. Hay algo ahí que no hay en otras ciudades... y en todas las otras ciudades, del mundo y no sólo de México, hay siempre algo que no hay en el DF. Que la capital del país tenga tanta gente y por ende mucha más oferta de "cosas que hacer" no significa en lo más mínimo que sea un hermoso lugar. Significará simplemente que es un lugar con más cosas que hacer, pero siempre menos tiempo de hacerlas. Me caga por eso que se me piense como pueblerina, simplemente porque no acepto que vivir en las condiciones horribles en las que se vive ahí, sea un estándar chido.


Y ya.


Bueno, independiente a mi ira contra la capital, la gente que he conocido es chida (dejando de lado lo chilango). Podría argumentar que por la densidad poblacional, claro que tendría que toparme con alguien chido... pero no lo haré. Lo es y ya.





Dejo, para cerrar, una bonita imagen; porque yo soy así de bonita persona.

29 April 2009

Papelito

Un pequeñuelo cuento

Después de años caminando por las mismas calles de adoquín cada mañana había aprendido a estimar todo: las colillas tiradas, los chicles a los que todos los zapatos les habían ya pasado por encima y a los indigentes con sus rutinas, tics y pestes: el que maniáticamente se llevaba el cepillo de dientes a la boca, sin dientes; el que tiraba golpes involuntarios a la gente que pasaba junto a él, la señora que insultaba sin distinciones a personas, cosas y microorganismos y a la que escribía sin parar en una libreta, sin ver la pluma ni el papel, como si estuviera justo en el medio de un éxtasis religioso.

"Patrañas que ha de escribir", pensaba sonriendo poquito, en pequeño, mientras la veía mover la mano mecánicamente con un boligrafo de tinta rosa del que todas las letras salían del mismo tamaño y alineadas aún sin que ella se dignara mirar de reojo la libreta en la que escribía tanto.

Nunca alcanzó a leer ninguno de los textos de aquella mujer, y a pesar de que los descalificaba, se le podrían en las entrañas las ganas de saber lo que decían. Por ninguna razón más que porque se le podrían en las entrañas también las ganas de escribir algo que se le atoraba entre el esófago y la tráquea pero no sabía cómo. Algunas mañanas mientras pasaba caminando junto a ella se esforzaba por encontrar con la mirada alguna hoja suelta que hubiera perdido, pero de alguien tan maniático como aquella indigente resultaba iluso esperar una distracción así.


Ella me platicó un día que era, más o menos, lo que no podía escribir. Hizo gestos grandes con las manos y sonrió cuando lo dijo, se le pusieron los cachetes rojitos cuando me contó de la indigente que escribía, y me hizo prometer que no contaría nada.

Y bueno... realmente no lo estoy haciendo.

27 April 2009

Aventura por México

En un lejano reino, inalcanzable a las manos del maligno espíritu de la Influenza, pero imbuído de niveles de estrés desconocidos para los humanos comunes y corrientes al que me gusta de vez en cuando llamar "El Trabajo" o "La Oficina" llegaron hace un par de días caballeros andantes que recorrían el reino en busca de magnas aventuras. Dotados de niveles de no-guapura, no-inteligencia y si-apestosismo insospechados decidieron acuartelarse en las instalaciones por las que corro diariamente. Sus nombres eran Jaime Camil y Jorge Poza.





Y no vivieron felices por siempre.
The End.

16 April 2009

Elegancia total

Recientemente me he encontrado con problemas para hacer evidente mi elegancia natural, así que pensé que tendría que conseguirme quizá un carro, un guardarropa o un departamento más elegantes, hasta que en la fila del super (donde uno encuentra lo mejor de la literatura publicada mensualmente), dí por casualidad con que de verdad necesitaba. Un peinado elegante. ¡¿Cómo nunca se me ocurrió?! Misterio.

No solo elegante, sino también casual y sofisticada... por si me cabía la menor duda
Para parecer un elegante conehead

Elegancia y cholez se conjuntan en ésta práctiquísima creación veraniega

Bueno, no tan elegante (aunque estaba dentro del mismo super) pero es medio cute.


Igualmente elegante, aunque de hace un buen rato, es éste video (que no pude embeddear) aunque la elegancia no es lo mismo hoy que hace 12 años.

Ahora sólo necesito que alguien me saque de la duda: ¿Es normal que la elegancia produzca carcajadas, verdad?

10 April 2009

Semana Mayor

Me estoy honestamente pudriendo en envidia de saber que todos tuvieron vacaciones en el mundo menos yo. Y odio a los vacacionadores por el simple hecho de que yo no soy una. Hasta consideré con seriedad volverme completamente religiosa para decir en el trabajo que ¡CómoVoyACreerQuéTengaQueTrabajarEnViernesSanto! pero ese plan tendría que haberlo pensado hace meses para ir soltando esporádicos comentarios como "Si, el domingo que andaba en misa..." o algo por el estilo. Osh. Estoy tan enojada con el mundo que no puedo ni verbalizar adecuadamente todo mi odio.

Y como todo-mundo está de vacaciones, pues he tenido que mantenerme saliendo con mis amigos vacacionadores que también merecen un poco de mi odio, y levantándome todas las mañanas siguientes a trabajar, mientras que ellos se dedican a dormir como buenos cristianos.

Con todo me he divertido mucho, como en mis buenos y casi nada lejanos días universitarios de farra, de los que -cual debe ser- tengo solo imágenes borrosas y registros al azar:

El lavabo más bonito del mundo

Me caga ir a buscar fiestas en granjas lejanas; nunca hay referencias, uno se pierde: "¿Cerca de dónde?" "Cerca de unos árboles y un baldío"...

De repente también hay lugares donde a uno le desaparece la cabeza y le aparece en su lugar un sólo ojo gigante.




Ahora estoy taaaan cansada que de verdad necesito unas vacaciones.



Esperen...

05 April 2009

Me senté con una sonrisa estúpida simplemente a leer lo que nos escribimos durante tanto tiempo. Sigo pensando, aún sin quererlo ni planificarlo, que algún día le voy a poder enseñar mi vida, mis garabatos, mis rincones y hacerle un espacio entre mis espacios.

Supongo que todavía...
...aunque lo piense tanto antes de textualizarlo. Aunque no quiera ponerle un nombre para que de ello no quede constancia.