06 July 2010

"Para Anabelle, las cosas eran muy diferentes. Por las noches antes de dormirse, pensaba en Michel; se alegraba de volver a pensar en el cuando despertaba. Cuando en clase le pasaba algo divertido o interesante, enseguida pensaba en contárselo a él. Los días en que, por la razón que fuese, no se habían visto, se sentía inquieta y triste. Durante las vacaciones de verano (sus padres tenían una casa en Gironde) le escribía todos los días. Incluso si no se lo confesaba con franqueza, incluso si sus cartas no eran nada apasionadas y más bien se parecían a las que le habría escrito a un hermano de su edad, incluso si el sentimiento que impregnaba su vida recordaba a un halo de dulzura más que a una pasión devoradora, la realidad que cada día estaba más clara para ella era ésta: de buenas a primeras, sin haberlo, buscado, sin ni siquiera haberlo deseado, había encontrado a su gran amor. El primero era el bueno, no habría otro, y no tendría ni que hacerse la pregunta, (...) el caso era posible; no había que hacerse ilusiones, casi nunca ocurría, pero en algunas ocasiones extremadamente raras, casi milagrosas -aunque más que probadas-, podía ocurrir. Y era lo más maravilloso que le podía suceder en la vida."

- Michel Houellebecq

28 May 2010

Bolsa

Creo que hago ésto por todos aquellos hombres que me dijeron alguna vez que si podían ver que cargaba en mi gigantesca bolsa, y no los dejé. Eso y ésto

¿Qué ganas de ver lo que hay en las bolsas de las mujeres, really?

25 May 2010

Zacatecas II

Nota del autor: Los nombres de ciudades pueden o no sustituir otros nombres.


Guanajuato y Zacatecas se parecen muchísimo. Viejas ciudades coloniales, mineras, asentadas entre cerros las dos. Creo, inclusive, que fueron fundadas en el mismo año, con el mismo protocolo y título.

Las ciudades, los lugares, tienen que ver siempre con las personas que hay ahí; (a quienes se conoce apenas, a quienes se visita) pero recién se me ocurrió que quizá sean las ciudades también personas en sí mismas. Tienen modos de recibir y carácter diferentes, se alimentan, crecen, huelen, te hacen sentir distinto cuando las dejas y te vuelves a casa, ordenan las cosas cada una según sus propios criterios. Si las pierdes de vista por un tiempo, cuando las encuentras de nuevo han cambiado y has cambiado, pero sigue todo en esencia siendo lo mismo. Como con la gente.

Siendo así, Guanajuato es mi guapo amigo fiestero y cercano, del que te enamoraste en secreto tantas veces, al que adoras pero no puedes ver cada finde porque se haría horrible todo. Y Zacatecas debe ser el exnovio que besa tan bien que no importa nada más. El de los recuerdos entrañables por viejos, y la relación atormentada de la que eventualmente te permites un revolcón de esos de toda la madrugada, con todo y mañanero.

Y bueno, fuí a Zacatecas éste finde.


11 May 2010

"Teresa repitió en voz alta: No me ama. Al llegar a la palabra clave, apretó los labios y pronunció amma, sintiendo en ellos la presión de un beso. Eso la consoló y cerró los ojos. Luego apartó las patatas que acababa de pelar, se secó las manos en el delantal y abrió la puerta que daba a su cuartito."

- Elias Canetti

02 May 2010

Jalpa de Cánovas

Buscar de donde venimos, rastrear orígenes, es algo que hacemos todos, todo el tiempo. Casi siempre de manera no conciente. Los trayectos explican lo que somos ahora.

Ayer recién me di cuenta que una parte desconocida y vieja de mí hay que rastrearla desde Jalpa de Cánovas, municipio de San Pedro Piedra Gorda (Purísima de Bustos).

30 April 2010

"No pocas veces encontraba Kien, en calles o librerías, gente bárbara que lo dejaba de una pieza con declaraciones de índole personal y humana. Para borrar impresiones que no avalasen su desprecio por la masa, efectuaba en esos casos un pequeño cálculo. ¿Cuántas palabras articulará este individuo al día? Como mínimo diez mil, de las que sólo tres tendrán sentido. Son las que por casualidad, yo he oído. Basta con verle la cara para adivinar los cientos de miles de palabras que afluyen diariamente a su cerebro, las que piensa y no pronuncia: una sandez detrás de otra. Por suerte no las oímos."

- Elias Canetti

19 April 2010

Pedacera

Hay partes de mí por todos lados. Algunas las veo y las reconozco, pero la mayor parte andan rodando por ahí, se atoran en las esquinas, se enredan con las pelusas y el cabello que se me cae, se escapan por las rendijas de las ventanas, se me van con el polvo cuando barro mi casa (eventualmente barro mi casa).

No las traigo puestas todas estas partes de mí, porque son cosas o lugares; quizá sólo existen en otras personas, sólo se ven con la luz de cierta hora del día, o son pensamientos y a veces da flojera cargarlas, así que se quedan ahí, para que me las encuentre luego. Pero no siempre las vuelvo a encontrar. Muchas huyeron de mí o se las llevó alguien; me toma mucho tiempo darme cuenta que ya no las tengo, porque estoy revuelta y no se notan los huecos.

Trato siempre de registrarlas. Me volví maniática. Pero no sirve de nada, sigo perdiendo partes de mí todo el tiempo.

09 April 2010

Sayulita II

He viajado mucho. Lo digo sin afán presuntuoso. He viajado casi nada en comparación con tanta gente, y aún así siento que he viajado mucho.

Viajé de huida, de olvido, de distracción. Lo he hecho intencionalmente, con planes preparados, presupuestos anchos y estrechos. Por corto impulso y quizá sólo para disfrutar el trayecto; he viajado siendo una tonta y pretendiendo tontamente que soy una viajera experta. Viajé en temporadas altas y bajas. En fines de semana cualquiera. En puentes institucionales. Caminé sola por algún país desconocido, caminé con alguien a quien amaba, caminé con amigos, con familia; en lugares donde te sirve conocer idiomas y en lugares donde sólo sirven las sonrisas, y donde estuve fui siempre bien recibida, aunque la gente no es maravillosa en general -la gente es gente- siempre me dieron algo memorable, algo hermoso.

A los lugares no se vuelve nunca. A veces uno no quiere regresar; habrá sido un viaje demasiado bueno para superar, demasiado malo para repetir, muy poco importante como para ponerlo en punto de comparación. Otras veces uno vuelve, como esa vieja idea de quien no se baña jamás en el mismo río -que en todas las culturas es la imagen del transcurso- cuando todo se volvió otro.

Yo volví al Sayulita físico al que hace casi un año fui. Traje tanto de regreso que no cabíamos en el auto.

30 March 2010

Niñerías

Casi eramos niños cuando creí que estaríamos juntos cuando menos el tiempo que estuvieramos vivos, a pesar de que nunca sucedió. Uno cree esas cosas, a veces. Es un juego. Es un sueño. Se sueña porque con algo se tiene que soñar y es así. No daña a nadie, es lindo, hace sonreir.

Después de tiempo, cuando regresé y abrí la puerta me ví a mi misma soñando. Me regañé, por estúpida, por desperdiciar el alma y esperar un porsiempre que no iba a llegar. Me mandé al rincón a pensar en lo que había hecho e intenté castigarme sin dinero y sin salidas pero qué se le va a hacer, no soy tan dura conmigo misma. Además soy necia, los castigos no me hacen entender; evidentemente eso no funcionó.

Intenté entonces castigarte, niño malo, por no entregar un porsiempre decente. Escrito sobre el renglón, con la fecha en cada plana, dibujado sin salirse de la rayita, de cien palabras sobre lo que habías hecho en las vacaciones; con adjetivos, adverbios y conjugado en futuro. Pero se me había acabado la fuerza intentando castigarme y lo pasé por alto. O eso creí.

Luego vi que todo mundo decía que los castigos no funcionan y se me ocurrió hablarlo.

- Eres tonta - me dijo la voz aniñada de mí misma.

- ¿Soy?¿Más que tú?

- Porsiempre llegó - dijo, ignorando que me acababa de insultar y que yo pretendía que no me importaba- ¿no lo viste? estuvo todo el tiempo.

- Si, debo ser tonta entonces, porque no lo ví. - Le contesté con ironía.

- Es que se arregla diferente hace tiempo. Igual no se ve tan lindo; ahora va de lamismamierda. Es normal que no lo hayas reconocido - me dijo con condescendencia, haciendo cara de que lo sabía todo, la mocosa impertinente.

Pero ahí me quedé callada. Malditos niños que tienen la razón.

29 March 2010

One Art

The art of losing isn't hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.

Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn't hard to master.

Then practice losing farther, losing faster:
places, and names and where it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.

I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn't a disaster.

--- Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan't have lied. It's evident
the art of losing's not too hard to master
though it may look like (Write it!) like disaster.

-Elizabeth Bishop

04 March 2010

Coincidencias

Una de mis mejores amigas y yo nos decimos puta, con un cariño que no creo que exprese ninguna otra palabra. Nos decimos, de hecho, mi puta, porque es ya una cosa de pertenencia. Nos conocimos hace no demasiado, pero parece que hubiéramos estado juntas la vida entera, quizás porque nos conocimos en momentos raros de nuestras vidas, y quién sabe si desde entonces o por eso tuvimos siempre una conexión inexplicable: pasamos por periodos similares y simultáneos, aún hoy que no estamos mucho tiempo juntas.

Fuimos la peor de las compañías para la otra mientras estuvimos las dos deprimidas, incomprendidas, inconsolables y nos tomábamos el Jack Daniels como agua de jamaica; casi en bolsita. Contentas no cabíamos por las calles o en los coches o en las sillas de los bares donde nos sentábamos a chocar cervezas y cambiar sonrisas una con otra, historias casi iguales y risitas de complicidad duplicadas por los buenos tiempos aquí y allá.

Nos solemos extrañar en los mismos momentos y nuestros exes tienden a reaparecer (los exes siempre reaparecen) por las mismas fechas. A saber si ellos dos se llegarían a caer bien si se conocieran, lo cierto es que cuando menos nos ponían a sufrir por las mismas razones y con los mismos estúpidos motivos. Y no nos quedaba más refugio que las explicaciones de la otra, que sonaban por demás lógicas.

A su papá diabético le tuvieron que amputar un dedo del pie igual que a mi abuelita diabética.

Hace poco me contó que se había vuelto a ver con su ex, el de mil años, el de la relación que parece que no acaba nunca. El de las historias constantes lindas y tristes y feas, pero como referencia siempre. Como historia siempre.

Y tengo una puta curiosidad de saber como le está yendo con eso.