03 August 2007

SemiGabriella checa su mail

Normalmente yo sólo leo mails cuando me dicen "Oye, te mande todo a tu mail"... tampoco escribo mails más que para ciertas personillas especiales, o para gente que necesita que le mande todo a su mail. En fin... hoy checaba mi mail, y pensé "Quizá no está tan agusto seguir teniendo 79 mensajes sin leer; voy a leer algunos"

Aquí extractos de lo que me encontré:


"FROM. Mr DANKO SALAMACCOUNTING OFFICER IN FOREIGN REMITTANCE DEPT. BANK OF AFRICAN OUAGADOUGOU BURKINA FASO .
All the pleasure is mine to write this message to you in order to request your invaluable partnership for the realization of a very important transaction which must be treated with great discretion. I ask of you from this very begining to excuses me for all the inconveniences which my mail may cause you; all the same though we do not know each other personally and we have never meet before. I believe firmly that a true confidence can be born from our communication and thus support a true partnership between you and I.
I am audit manager, in foreign remittance department here in Bank of Africa Ouagadougou Burkina Faso; I have been working in this banking institution for the pass 14 years.
It was during my investigation in the bank I discover that the deceased customer Deposited the sum of $29,850,000 dollar (Twenty Nine Million Eight Hundred An Fifty Thousand Dollars) and I notice in the file that during the deposition of this money with the Bank he did not indicate is true next of kin to the board of directors in is Paper work with the bank of Africa here in Burkina Faso west Africa."


Aquí básicamente dice que debo confiar en un extraño de nombre Danko que no puede typear smallaccounting y que trabaja en un banco llamado Ouagadougou, en Burkina Faso.
En cuanto tenga certeza de que Burkina Faso no es el nombre de un edificio de mi colonia le contestaré, sólo porque suena super convincente.



DEAR LUCKY WINNER,
Your e-mail address attached to ticket number 1037 drew the luckynumbers:(07)(14)(29)(37)(41)(45)(04)(bonus no.05),which subsequent won youthe lottery in the 2nd category i.e match 5 plus bonus of this charityonline draw.
You have therefore been approved to claim a total sum of £1,500,000(one million five hundred thousand great British pounds sterling) incash credited to file KTU/9023118308/03. This is from a total cash prize of £10,500,000 shared amongst the first seven (7) lucky winners in thiscategory i.e.Match 5 plus bonus.All participants for the onlineversion were selected randomly from World Wide Web sites through computerdraw system and extracted from over 100,000 unions,associations, andcorporate bodies that are listed online.
For security reasons, you are advised to keep your winning information confidential till your claims is processed and your money remitted toyou in whatever manner you deem fit to claim your prize.This is part ofour precautionary measure to avoid double claiming and unwarrantedabuse of this program.Please be warned!!!.
To file for your claim, please contact your fudiciary agent andcall him immediately for verification

Aquí me avisan, del modo más misterioso posible, que le acabo de pegar al gordo... pero en Inglaterra. Vaya si son eficientes. Yo nunca he estado en Inglaterra.



"Cfiaheap Maxuedicatnwfion
http://www.xaseweuikinyunfans.com
Don't get caught with egg on your face. Play Chicktionary!"


Aquí me dicen que jioreahiduospjrioafjidosyra y que juegue chicktionary porque si no me atraparán con un huevo en la cara. Y nadie quiere que le pase eso. Debo apurarme entonces.

21 June 2007

ODIO la lluvia

Formato de post flagrantemente robado a Odiolitos

Creo que la única persona en el mundo que probablemente me entienda cuando escribo ésto será esa chica tan flaca y blanca, con ojos tan raros que canta que sólo es feliz cuando llueve. Pero sólo es feliz cuando es complicado, y sólo sonríe cuando está oscuro y que se siente tan bien cuando está tan triste y que dice que le eches encima tu miseria.

¡La lluvia es horrenda! ¡¿Qué nadie lo ve?!

Cuando llueve se ensucian los coches (además Dios siempre se ha empeñado en hacer que llueva sólo para que se ensucie mi coche. Podría no lavarlo en meses y no lloverá, pero lloverá en la misma semana en que lo lave, aunque sea enero), se inundan las calles, las cucarachas dejan sus nidos inundados e invaden, mojadas, las casas de las personas; los cigarros se humedecen y no puedes fumar mientras vas manejando por la calle entre gente que se vuelve estúpida para manejar y todos van lento o chocan; los zapatos se arruinan, los libros y los periódicos se mojan, las gafas se empañan, y mi pelo se esponja y no me puedo peinar.

No puedes correr por los prados ni jugar ajedrez con viejitos en las bancas de los parques. No que lo haya hecho nunca, pero me caga que no pueda hacerlo sólo porque llueve.

Las pocas cosas que se pueden hacer mientras llueve: ver pelis, cobijarte, abrazarte a alguien, tomarte un chocolate, se pueden hacer mejor si no lloviera y sólo hiciera frío, además, si todo el día está nublado yo siento que son las 9 de la mañana eternamente, y cuando me da hambre no se si es hambre de desayuno, de comida o de cena.

Quizá las únicas dos cosas buenas de la lluvia sería 1) el hecho de que no hay ciclistas, aunque son reemplazados por coches de comportamiento estupidamente ciclista, y 2) pasar manejando rápido por los charcos y mojar a la gente que camina por las banquetas. Pero eso sólo es lindo si lo haces a propósito; si no es intencional te sientes muy mal.

Recapitulando: NO yo no canto bajo la lluvia, ni tengo sentimientos gloriosos ni soy feliz again. La lluvia apesta, y quien no esté de acuerdo conmigo está mal, porque soy Gaby y todo lo que digo está bien. Así que prrrrrt. (Trompetilla)




Sólo por si son medio tontos, la chica blanca y flaca es Shirley Manson, vocal de Garbage.

25 May 2007

Presentación de un libro.

El domingo pasado presentamos un libro… una compilación quizá estaría mejor dicho, de cuentos que todos hicimos en nuestra clase de Taller de Narrativa.

Me estuve peleando como dos semanas consecutivas con los weyes de la imprenta porque por azares del destino a mi y a una amiga se nos ocurrió ofrecerme para hacer el diseño editorial y la portada del libro y todo, (como si fueran quesadillas de microondas, uh, tan fácil) y como si no tuviera nada más que hacer. También resultó ser un problema porque no todos mandaron sus cuentos a tiempo bajo el válido pretexto de que estábamos en finales. Me pasé noches enteras paginando y haciendo índices y corrigiendo las faltas de ortografía de lo más estúpidas. Al final el libro quedó. Quedó horrendo, pero pudimos presentarlo en la Ibero, y lo bueno es que sólo fueron pues nuestros papás y maestros y así… además yo llegué tardísimo ese día directo al estrado a leer uno de mis cuentos porque en el trabajo había mil otras cosas que hacer y había salido bien tarde. Después comimos sushi y contrabandeamos el vino tinto más barato que hubo a la escuela, y que no alcanzó ni para marearnos un poquito. Pero bueno, en ese momento todo era hurras y abrazos.

Para esa presentación decidimos que no se iban a imprimir todos los libros porque pues habían quedado feos pero no podíamos llegar a la presentación del libro sin libro. Y los que quedaron en espera se iban a corregir para que quedaran ya bien y todo y para la siguiente presentación, en la Feria del Libro de acá. Mi jefa, que me había visto estresada por semanas completas se apareció en la presentación y los papás que habían faltado y gente que de repente quiso llegar ahí. Llegamos casi todos menos Joaquín, que había sido asignado con la increíblemente difícil tarea de recoger los ejemplares el sábado a mediodía y llevarlos el domingo a la presentación a las cuatro de la tarde.

A las cuatro y cuarto le llamé a Joaquín

- ¿Dónde andas Joaquín?
- En mi casa

Silencio. Yo trato de entender que es lo que le pasa a Joaquín por la cabeza. No lo logro.

- ¿Cómo que en tu casa? ¿Y los libros?
- Pues quedaron de marcarme ayer cuando estuvieran listos y no me marcaron.
- ¿Y no fuiste a ver que pedo?
- Pues no
- ¿Vas a llegar o no a la presentación?
- ¿Qué presentación?

“¡¡¡¿Qué presentación?!!!”

- La presentación del libro. De los libros que tenías que haber recogido ayer y haber traído acá hace quince minutos.
- ¿Cómo crees? No tenía idea

Para éste momento ya se me había terminado de caer el pelo. Mi hermoso cabello ensortijado ya, kaput, dejó de existir de simple estupefacción.

- ¿Cómo que no tenías idea?
- Pues no, nadie me avisó.

Por un momento me pregunto si toda la situación podría ser más absurda. Cuelgo. Resoplo enojada. Y luego pienso que no tengo tiempo para eso, porque ya está toda la gente esperando y ahora necesito encontrar un modo en el que podamos presentar un libro que virtualmente no existe ahí. Luego me dicen que la mamá de Dulce llegó con su ejemplar que se había quedado de la presentación anterior, que presentemos con ese.

Y bueno. Literalmente, presentamos UN libro.

Yo no entiendo cómo es que todo mundo queda encantado con esas cosas, supongo que a cambio del absurdo total las fuerzas superiores me otorgan el don de distorsionar la percepción de las personas. Algo tenía que tener de bueno.

Hoy todavía es día que en la imprenta no tienen listos los ejemplares que fueron a reedición. Osh. Incompetentes. Pero bueno, ahora ya no hay prisa… ya nos humillamos públicamente, ya que.




Acá la portada, para que vean que bonito habría quedado. Snif, snif.





19 May 2007

Les doy las nalgas...



...pero no las mías. Jo-jo-jo (risa malvada)


El otro día alguien me preguntaba que si la foto de mi blog, ésta >>>>>>>>>>>>>>>
era mía. Le contesté que ahora lo era porque estaba en MI blog, aunque creo que en realidad lo que quería saber era si esa vagina de ahí era la mía. O quizá quería saber si yo había un día decidido que sería buena idea tomarle una foto a la vagina de otra mujer. No lo supe porque la cosa es que yo iba manejando y estaba muy concentrada en pasarme un amarillo sin matar a un ciclista, porque tenía prisa, no por falta de ganas.


However, no, esa no es mi vagina y tampoco yo tomé la foto. De hecho quizá podrían demandarme por usar esas imágenes sin permiso, pero bueno, soy tan lista, tan linda y tan buena para todo lo que hago que en lugar de demandarme me sonreirían mientras camino, guiñando ojos y colocando pétalos delante de mis pasos mientras me alaban y se disculpan conmigo por siquiera insinuar que no puedo usar en mi blog las imágenes que yo quiera.


Ah, pero también soy gentil, humana y misericordiosa, y sólo por eso le daré crédito a quien lo merece. La foto es de Jan Saudek, que hace todas unas series muy lindas de fotos de éste tipo. Le gusta como lo grotesco y eso, pero en fin, digamos que el hombre tiene algo de talento. Un poquito.


Vean por ejemplo ésto, o ésto, o ésto


Y sólo para que quede asentado... mi entrepierna se ve un poco más así:





A que les dieron ganitas.













"Oh, insolente"
(Bkis y yo claramente escandalizadas de su guarrez)

18 April 2007

¡No quiero!

Un cuentito mío. Enjoy.

Sofía tenía las mismas ganas de bañarse e ir a misa esa mañana de domingo que las que hubiera podido tener de arrancarse una a una las pestañas y las uñas de los pies. Muy pocas. Tenía las mismas ganas de sentarse en un cactus, o caminar con corcholatas enterradas en las plantas de los pies, de comer gusanos, de picarse un ojo hasta que se le desinflara que de salir con su familia ese día, y con el calor que estaba haciendo; así que aunque le apestaba la cabeza y lo sabía, porque el sillón caliente donde estaba acostada en shorts no le escondía las evaporaciones capilares, nada le inmutaba.

Hizo caso omiso a su madre cuando vino a advertirle que si por su culpa llegaban tarde y les tocaba parados le iba a ir muy mal. Después tuvo que hacer un esfuerzo grande para permanecer estoica al constante sonido del claxon que le gritaba desde la camioneta familiar que ya todos se iban, y que la dejarían encerrada en la casa junto al repudio comunal, pero aunque intentó e intentó, ésto sí que le resultó muy molesto, de modo que decididamente asomó la cabeza por la ventana para gritarles que se callaran porque de todas maneras no iba a ir y que si llegaban tarde y les tocaba parados no iba a ser su culpa para nada.

La van familiar azotó una puerta e hizo un berrinche motorizado antes de desaparecer a la derecha en la esquina de la calle, dejando a Sofía sola en la casa durante una hora de misa y aproximadamente unos cuarenta minutos de traslados, en los que ella planeaba bañarse, (porque concluyó que si se pasaba los dedos por la cabeza y le salían brillantes y oliendo a veladora quizá no estaba ya nada limpia) caminar desnuda por la casa, bailar y comerse unas quesadillas.

Puso un cassete viejo de Limp Bizkit, mientras aventaba su ropa por todos lados y caminaba sintiéndose altamente revolucionaria hacia la regadera que ya escupía muchos litros de agua helada. Dio varios rebeldes resoplidos cuando entró a la regadera porque el agua muy fría, aunque era perfecta para la acalorada gente recia de carácter, tenía ciertos efectos físicos naturales. En un insurrecto impulso decidió ponerse shampoo y acondicionador en el cuerpo, y jabón en la cabeza, obteniendo como resultado una envidiable piel sedosa, manejable y brillante, al tiempo que su cabello se había humectado con un cuarto de crema y ahora gozaba de una apasionante protección antibacterial.

Ese día sintió lo que en textos religiosos se describiría como una iluminación: fue a partir de entonces que en lugar de decir mamá y papá comenzó a decir Carlos y Margarita. Comenzó a desvelarse en lugar de comer y dormir; mezcló a los desconocidos, amigos, frees, fuck-buddies, novios, feos, conocidos, guapos, atractivos con los intrascendentes, los compañeros de clase, los transeúntes de la calle, de los que se había enamorado, de los que no, y de los que estaba enamorada tan en secreto que ni ella misma lo sabía. Mezcló fashionista y vulgar, chorizo y pastor, negocios y placer; sexo, marihuana, tequila, cariño, cerveza, café, amor, cigarros, vodka y depresión, en cantidades y situaciones diferentes. Un día, de modo soberanamente inverosímil logró mezclar desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. Juntó en un llavero las llaves de su casa, de su auto y de su cajita secreta que tenía escondida en un oculto lugar de su cuarto. Tenía una libreta gigante donde le daba por apuntar todo lo que pensaba, sentía, las historias que se quería contar, lo que necesitaba comprar en el súper, los trabajos escolares y los nombres de canciones y frases de libros que no quería olvidar. Un día amontonó en la cajuela de su coche sus zapatos, la libreta gigante, ropa, libros, la cajita secreta, maquillaje y recuerdos, mientras se despedía de muy mal modo de su familia. Dio vuelta en la derecha en la esquina sin fijarse, porque estaba tan enojada que se le atoraban las lágrimas y las carcajadas juntas en la garganta.

Antes de salir de la ciudad pasó a una iglesia, a misa de 11 de la mañana, sin bañar y con la cabeza apestosa.

24 March 2007

La novela del absurdo y su absurda pérdida.

Existen unos concursos en los que te dan mucho dinero por escribir bien y además publican tus cosas. Hay uno de esos concursos que lo promueve el honorable Instituto de Cultura del Estado de Guanajuato, y como mi ego y algunas personas me han dicho que escribo bien decidí intentarlo y, quién sabe, quizá dejar de pobretonear por ahí.

Así que con un ahínco, si no desmesurado, bastante apremiante, comencé a escribir una novela.

Las bases del concurso te especifican un mínimo de 80 cuartillas, tamaño carta, doble espacio, arial 10 (o 12, ya no recuerdo bien), firmar con pseudónimo, mandar tus datos o una pequeña autobiografía en un sobre sellado, sólo identificable con el nombre de la novela y el pseudónimo, y un montón de requisitos ridículos que me dispuse a cumplir cabalmente.

Pero sucede, como sucede en la vida, o como me sucede a mí cuando menos, que todo lo absurdo se me junta. Un día miércoles llegué a la escuela y estacioné mi coche sólo para que cuando saliera, ya en la noche y con citas encima me encontrara a un guardia:

- Sssss, señorita, no se va a poder ir.
- ¿Qué? ¿Porqué?

¿Multas en la escuela? ¿Me estacioné mal? ¿Me robaron el coche? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?

- Ps cuando llegó, como unos diez minutos después de que se bajó y caminó a la escuela, yo creo que iría ud. por la explanada o por ahí, le explotó algo a su coche, yo creo que el radiador, salió mucho mucho humo y estuvimos tratando de contactarla con el número de su calcomanía del estacionamiento y todo, pero decía aquí que no tiene ud. clases en la tarde, así que no pudimos localizarla.

¿QUÉ? ¿Qué carajos es el radiador? (Estoy bastante desinformada del funcionamiento interno de un automóvil, realmente sólo me interesa que tenga gasolina, agua en los limpiadores y por inercia en las gasolineras digo "Chécame los niveles, y las llantas a 28" y supongo que en el orden del universo, cuando uno hace eso, todo estará bien)

- Ehm. Si, había venido a trabajar, pero si, no tengo clases en la tarde.
- Si eso supusimos. Pero pues no creo que se vaya a poder ir.
- ¿El coche ya no va a prender?
- Pues si, si va a prender pero si intenta irse probablemente se le desviele cuando esté ahí en el semáforo.

Pu-ta-ma-dre. Intentando descifrar la conexión entre los radiadores, las explosiones, y las desvieladas se me iba a ir la vida así que lo único que se me ocurrió fué preguntar si el coche se podía quedar ahí en la noche y mandar una grúa por él en la mañana.

- Claro que sí, señorita. Aquí de todos modos siempre le cerramos con candado.

Caminé a la parada del camión cargando la lap, la bolsa, los libros, las copias, el cansancio y un letrero de "No se nada de coches y ahora tengo que agarrar el camión" colgado en la frente. Llegué al depa y me derrumbé. Me dormí vestida y mal sentada en un sillón.

Para llegar a clase de 7 de la mañana al día siguiente llamé a un taxitel que, como era de esperarse, jamás apareció, o cuando menos no apareció a la hora que lo había pedido y tampoco llegaré a saber si después, porque salí caminando al boulevard para tomar un taxi ahí. Me tocó un taxista bastante despierto y dicharachero que me comentaba lo cansado que era trabajar como taxista, y que bromeaba con otros taxistas por el radio, saludándose floralmente entre ellos con un "Boyorno princhipesa". Me bajé en la escuela y llegué a clase mucho más tarde de lo usual y al momento de tener que hacer mi presentación descubrí que no tenía conmigo mi USB, fundamental herramienta en la vida de un estudiante global
izado. Pensé que probablemente lo había olvidado en el departamento, porque siempre suelo olvidar todo, aunque inconcientemente creía haberlo metido en la bolsa antes de salir.

Era temporada de exámenes y yo tenía mucho trabajo que hacer, muchos reportes, lecturas y ensayos que terminar para el día siguiente y decidí quedarme a trabajar en la escuela todo el día habiéndo ya arreglado el tema del coche y esperando a que lo regresaran al estacionamiento de la escuela para poder irme. A las 8 de la noche todavía no llegaba, pero me llamaron para decirme que ya estaban a punto.

Mi Chevy regresó, efectivamente, y le habían checado todo; además me habían asegurado que andaría mucho mejor que antes, aunque yo en realidad no lo noté. Me derrumbé de nuevo en un sillón llegando al depa e intenté ver los Simpson un rato antes de quedarme dormida y antes de despertar de un brinco al recordar que no había visto mi USB en todo el día. Como no me había espabilado bien al momento de pararme del sillón me maree y me caí, y prácticamente me destrozé el pie derecho con la mesita de café y entre maldiciones me puse a buscar con una desesperación gigantesca en todas las bolsas de pantalones, resquicios en la chamarra y abajo de la cama y no lo encontré por ningún lado. E hice lo que cualquier persona en sus cabales haría: llorar, berrear, aventar todo y maldecir por triplicado. Y seguir buscando, para nada. Y llorar más.

Como la lap que uso no es mía, sino de mi señor padre, casi todo lo que archivaba lo tenía en mi USB. Música, fotos, todos los trabajos de la escuela. Y la novela. Jamás ví totalmente la necesidad de respaldar tantos archivos, y actuando en consecuencia, no los había respaldado. Jamás le ví totalmente la necesidad maniaca al respaldaje, hasta ese momento.

Faltaba una semana para que se cerrara la convocatoria del concurso y ahora ya no tenía nada. Nada.

Finalmente no es tanto lo que uno pueda o no ganar, cuando se escribe siempre es como tener un pequeño bebé, una creación que uno considera siempre hermosa e invaluable, aunque cuando la encuentra, años después pueda con mucha facilidad decir "¿Qué mierdas estaba yo pensando cuando escribí ésto?".

Le llamé al señor padre, y lloré en el celular, y el se puso triste también porque me había visto muy entusiasmada ya hacía un tiempo con la idea primero de escribir una novela, y con el hecho de escribirla después, habíamos ya tenido largas conversaciones sobre el Quijote, y lo aburrido que podía a veces resultar leer a Nietzsche o a Kundera. Me regaló después un USB que el ya no usaba y que era físicamente igual al mío, y me consoló y me dijo que debería intentar volver a escribir la novela. Lo taché de loco porque no creía que pudiera escribir ya un carajo, mucho menos en una semana. Pero igual escribí, y me presioné sobremanera, dejé de dormir y desarrollé una fuerza extraordinaria en las mandíbulas a base de apretarlas todo el día. Conseguí dolores de cabeza inmunes a las cafiaspirinas y para el siguiente viernes tenía ya escritas unas 70 cuartillas de una novela que no se parecía en nada a la que se había perdido. Apenas logré terminarla, imprimirla, sacar cuatro tantos de copias, inventar un título y un pseudónimo al vapor, rellenar una hoja con algo que ni de lejos es una autobiografía y meterla en un sobre sellado para enviar todo por paquetería a Guanajuato.

Finalmente pude respirar, después de muchos días de estar al borde de arrancarme los pelos como el doctor Rascahuele de Animaniacs.

Los resultados estarán listos hasta mayo, pero la verdad que no creo ganar nada. Nunca he tenido suerte, pierdo hasta en los volados. Pero si la vida fuera un poquito justa, para mayo tendría yo $75,000 y una sonrisa inconmensurable colgándome de la cara.

Nah. Nunca pasará.

10 February 2007

¿Y tú qué me ves, pinche naco?

Regreso a la escuela. Bien. Uno ve a los amigos que olvidó o evitó durante todas las vacaciones y a la gente que probablemente no importe un carajo, y al chico que le gusta. Y se hacen esas fiestas de bienvenida donde lo único que importa es que se vendan las pulseras y los de la sociedad de alumnos no queden endeudados.

Uno decide ir, y previsoriamente se toma un par de vodka tonics mientras plancha o desplancha su pelo y acomoda el escote, pensando que es muy probable que no tome ya nada más en el antro, porque todo es de lo más caro en el antro.

Baila, baila, se despeina y brinca y baila un poco más, y cuando sale, se encuentra a amigos suyos cayéndose entre los árboles de la entrada al antro, pidiéndo que alguien los lleve a sus casas, que maneje su auto.

Uno accede. Se ha visto en esa situación.

Patrulleros de mierda, tránsitos con cuotas de multas que llenar cazan a gente afuera del antro y detienen a la amiga buen pedo, que no pasa la prueba del alcoholímetro, por culpa de los vokda tonics que decidió tomarse. Ella se enoja muchísimo e insulta a los patrulleros de mierda, a las putas que se acercan al coche cuando los obligan a pararse, a los médicos ineptos, a la pinche guardia lesbiana que quiere manosear a todas las que llegan ahí, a los cholitos encerrados en las celdas, a la amiga que no puede pagar ahora la fianza porque sus papas no están y ella no tiene tarjeta, no puede ir al cajero, a las cobijas que apestan a coladera y a su pinche panza por gruñir. Piensa que si ya la encerraron cuando menos tiene derecho a tratar a todos tan mal como pueda; así que les voltea la cara, azota los papeles que tiene que firmar, y cuando quiere un favor, lo pide con la voz más cortante y altanera que encuentra. Y todos le hacen caso porque no muchas veces llegan chicas del antro con ese escote y esa mala actitud ahí. Todos quieren coquetear con ella, ella se limita a patear egos y decir lo primero hiriente que se le ocurra.

Dicen que lo peor de la cárcel no es sentirse criminal, o la incomunicación, o los guardias o el encierro, el frío o el aburrimiento. Lo peor es tener tanto tiempo para pensar cosas, y que no se pueda pensar en nada bueno, ya no se diga entretenido.

Yo no lo sé de cierto. Eso me han contado.




13 January 2007

Kapow!

Cuando a alguien le pasan las cosas que me pasan a mi como que desarrollan los miedos más extraños. A mi me dan miedo los como-trailers que llevan coches nuevos de un lado a otro todos juntos, los niños demasiado listos que además se ven demasiado listos... cosas por el estilo.

Me cambié apenas de depa, y mi roomie y yo pagamos la luz, el gas, desempacamos y todo eso y al día siguiente seguía sin haber agua caliente o algun modo de calentar la comida. Decidí subir a la azotea a checar la llave del gas que va al tanque, y todo funcionó bien, hasta que al calentador del agua se le ocurrió explotar. Y quemarme un ojo, llevándose de calle las pestañas.

"Quemarme un ojo" suena muy dramático, y es estrictamente cierto pero es también una quemada leve, ahorita ya ni siquiera se ve tanto, pero una quemada en el ojo arde muchísimo, casi tanto como te arde el orgullo al verte en el espejo sin pestañas o la ansiedad de no poder parpadear porque todos los restos de pestaña quemada se enroscan hacia adentro. En fin, le llamé a mi papá y me acompañó con un oftalmólogo para que checara si no tenía quemada la córnea o algo por el estilo, y no, nada grave, nada que no se curara solito.

- De una vez te checo a ver si necesitas lentes
- Bueno

Total, que sí necesitaba lentes, nada muy catastrófico, solo como para leer o estar en la computadora... "Lentes de descanso" les llamó. Me los entregaron antier, así que ahora los traigo puestos todo el tiempo porque aunque ya todo mundo me dijo que no se nota demasiado que no tengo pestañas, que de todos modos eran güeras, yo sé que no tengo pestañas, y camino por la calle tratando de que los demás no lo averiguen.

- Tardan como tres meses en volver a crecer como las tenías. ¿Te las cortaste todas, verdad?
- Si, estaba muy desesperada, no podía parpadear
- Bueno, no te preocupes, volverán a crecer sin problemas.


Hay ahora un calentador nuevo, pero le tengo tanto miedo que me sigo bañanado con agua fría, en invierno.

Gracias, vida... Te anoto una más.

11 December 2006

Matutina.

El jueves en la mañana estaba parada afuera del restaurante California de Centro Max, esperando a Mauricio que me recogería para irnos a trabajar a Guanajuato como los burócratas esclavos de la grilla política que últimamente (más últimamente yo que él) nos dedicamos a ser.

La noche anterior habíamos acordado telefonicamente vernos ahí, pero como suele sucederme, siempre olvido pedir indicaciones precisas, señas especiales, particularidades o certezas... así que olvidé preguntarle que coche manejaba. Y además como me sucede siempre también, no lo recordé hasta el momento en el que ya estaba parada enfrente, viendo por la ventana la barra de ensaladas del restaurante; pero pensé "Ok, si viene por mi y sabe que voy a estar parada aquí y seguramente va a pasar mas despacito y entonces yo ya lo veo y todo, y nos vamos, claro, es lo lógico". No supe cuántos minutos o eternidades pasaron, y a esa hora de la mañana no me importaba realmente, si yo lo que quería era una cobija, un café, una película y abrazar mi almohada. Pasó un coche verde, despacito... con alguien a quien si no le veías la cara (cosa que sucedió por el sol directamente en mis ojos) pasaría por un Mauricio recogedor de compañeras de trabajo. Se paró un poco más adelante de donde estaba yo, y abrió la puerta del copiloto, y justo cuando yo estaba por sentarme en el asiento escuché un "¿A dónde vaaaasss, mamaciiiitaaaa?" y cuando voltee vi algo muy parecido a un perro sarnoso con acné de secundariano de escuela de gobierno... presumiblemente una persona, porque hablaba... pero nada seguro.

A pesar del efecto vomitivo de la visión (seguro estaba alucinando.... espejismos por el frío o el exceso de actividad a esa hora de la mañana) tuve a bien cerrar la portezuela y patearla; y creo que machucarle una mano al hombre, perro, araña o cucaracha que manejaba el Neón verde recién pateado.

Ya después sólo se me ocurrió marcarle a Mauricio, y preguntarle que qué coche de qué color manejaba. Y seguir esperándolo, con ganas de cobijarme, darle un trago a mi café, dormir abrazando mi almohada después de matar unos cuantos hombres con una Magnum .44

01 December 2006

Ciertos poemas reveladores.

Hoy me siento generosa, así que les regalo mi poema favorito. Enjoy.

Los amorosos.

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.

Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el siguiente paso, el otro, el otro.
Los amorosos son insaciables,
los que siempre -¡qué bueno!- han de estar solos.

Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.

En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.

Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.

Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que amana a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se averguenzan de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran, hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.

Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida
y se van llorando, llorando
la hermosa vida.

- Jaime Sabines -

27 November 2006

Moi.

No one's asking to go dancing,it's not like that anymore.
It's romantic if they mean it when they shut your fingers in the door
It's a gory sort of story that's been told a hundred times before.
It gets tricky; don't be picky, if the slipper fits you wear it, whore.
How many crimes can I try spotting dry before it leaves a stain?
How many times say that I love you til it doesnt mean a thing?
How many fittings must i sit through with my big feet blistering?
How many strips until it hits me and my big mouth strikes again?
I'm not asking to go dancing; I'm not that dumb anymore.
I'ts exhausting to keep smiling when your toes are bleeding through the floor.
I'ts a gory sort of story thats been told a million times before.
Don't be sorry just ignore me because honestly
I'm too sore from fitting exactly to ride into setting suns aching tostand on my own two feet.
- Amanda Palmer -


No se puede decir tanto de quien se conoce demasiado bien. Las palabras sobran, o faltan, o se atropellan entre si. Por eso es siempre difícil hablar de uno mismo.

Yo soy una chica; de esas que se desangran una vez al mes, deesas que tienen boobies y cólicos. De esas a las que les gusta Brad Pitt. Soy una niña de berrinches y jueguitos, de preguntar siempre los porqués, de hacer y decir lo que venga en gana; de probar todo, morder todo, oler todo, tratar de registrar todo. Suficientemente vieja para decir que estoy cansada y quiero dormir, que me duele la espalda, que el tiempo pasa demasiado rápido y que la vida, antes, solía ser menos complicada. Y ver nostálgica los atardeceres, pensando y sonriendo sola. Solitaria siempre, siempre tratando de ser la extranjera a la que se recibe como de la familia, de la que se conoce bastante como para ser entrañable, pero nunca demasiado. La que sonríe de soslayo y perdió la ingenuidad hace mucho, pero sigue siendo fácil de engañar y enamorar.

Mando a todo y a todos a la verga con la misma facilidad con la que olvido sacar la basura de mi coche o de mi bolsa o de mi cabeza y soy tan egoísta que puedo guardar un instante completamente personal en medio de cuatrocientas personas y jamás compartirlo.
Tan desconfiada que sé que el mejor modo de jamás mostrarte desnuda es decir siempre la verdad, y contar todos los secretos, besar a todos los chicos, bailar con todos los movimientos, guardando de cada verdad un pedazo, de cada secreto unas palabras, de cada chico un odio pequeñito y asqueroso, de cada baile un paso.

Un tubo nuevo de óleo me hace tan feliz como una buena película, una canción memorable, una manzana, una coca light, una rebanada de pizza o una taza de café, y no intento nunca ser misteriosa o hacerme del rogar porque me da la misma flojera que me da lavar los trastes o tender mi cama.

Y a final de cuentas soy tan mala para describirme como para tomar Bacardí, que sale vomitado al primer trago.


Yo solo soy un tanto complicada.

21 November 2006

Tiempo ido

Acabo de entrar a Blogger con una cuenta que se me había olvidado que había hecho, que de hecho es la misma que mi mail de Hotmail... ja, me asusté, pensé que alguien había hackeado y borrado mis valiosas entradas en éste blog. Después caí en la cuenta de que era el blog que había alguna vez intentado poner en marcha, hace, yo creo, ya más de dos años.

Ironicamente el título de ese blog (lo único que había escrito en él, de hecho) era "Don't we notice any time pass by?"



http://vntsngrs.blogspot.com